Tres firmas de la Comunitat ya colaboran con la NASA y la Agencia Espacial Europea en el desarrollo de proyectos lunares, mientras el sector crece de la mano de las universidades con el foco puesto en la creación y el lanzamiento de satélites a órbitas más próximas a la tierra.
¿Quién no ha soñado en las dos ultimas semanas en poder ser uno de los cuatro tripulantes de la nave Artemis II? El interés por volver a pisar la Luna se ha multiplicado en los últimos años impulsado por los avances en la ciencia y la llegada al sector de iniciativas privadas que amenazan con desarrollar, a golpe de talonario, proyectos más ambiciosos que los liderados por las agencias espaciales gubernamentales. La nueva carrera espacial no ha hecho más que comenzar y nadie quiere quedarse a rebufo. Tampoco la Comunitat Valenciana, donde hace una década hablar de viajes a la Luna solo era posible en los platós de ficción de la Ciudad de la Luz y ahora comienza a ser un sueño cada vez más próximo a convertirse en realidad.
Sí, es cierto que sigue resultando utópico pensar en una misión valenciana capaz de recorrer los 384.000 kilómetros que separan a la Tierra de la Luna. Sin embargo, en los planes de la NASA y de la Agencia Estatal Europea (ESA, por sus siglas en inglés) empiezan a aparecer empresas procedentes de la industria espacial valenciana.
«El sector empieza a ser potente y con algo más de apoyo estoy seguro de que vamos a participar de alguna manera en las misiones para ir a la Luna», predice Vicente Boria, investigador del iTeam y presidente de la Comisión Ejecutiva del Consorcio Espacial Valenciano. No va desencaminado, ya que al menos tres empresas de la Comunitat ya trabajan de la mano de agencias espaciales para participar en misiones lunares en los próximos años.
Comet Aerospace, Emxys y Spirit Technologies, nombres de las tres compañías valencianas que colaboran tanto con la NASA como con la ESA, desarrollan proyectos muy diferentes. De hecho solo tienen en común su origen, la industria de la que forman parte y el sueño de poder dejar su huella, por pequeña que sea, en la superficie lunar.
El proyecto más avanzado, por el exitoso desarrollo de sus fases anteriores, es en el que trabaja la firma de origen francés Spirit Technologies, que también tiene sede en Albuixech. La compañía colabora con la NASA –a través de la Agencia Espacial Europea– en el desarrollo del denominado módulo habitable de la misión Artemis IV, que debe ser la primera en la que se produzca de nuevo un alunizaje humano más de medio siglo después del último que se llevó a cabo.
En concreto, la firma participa en la fabricación de las estructuras que permitirán la construcción de este módulo, que se instalará en la estación espacial lunar Gateway como refugio para los tripulantes de la misión prevista por la NASA para 2028.
Sin un proyecto tan concreto como el de Artemis IV pero con el apoyo de la ESA, tanto Comet como Emxys son dos de las compañías que cada vez tienen un mayor protagonismo en la industria espacial europea.
La primera se dedica a la fabricación de maquinaria industrial que puede ser utilizada en misiones espaciales. En concreto, la firma ubicada en el Parque Tecnológico de Paterna se encuentra inmersa en el diseño y desarrollo de antenas desplegables que permitan una mejor comunicación con el espacio exterior, y más concretamente con la Luna. De hecho, Pepe Nieto, que además de ser el CEO de la compañía es el presidente del clúster aeroespacial valenciano (Espai Aero), confía en poder colaborar de forma activa en alguno de los viajes al principal satélite de la Tierra para los próximos años. «Para Artemis II no ha sido posible, pero ya existen proyectos lunares», indica Nieto.
Su empresa trabaja en la creación de «una antena wifi para la Luna», como él mismo explica en términos comprensibles para todos los públicos. El propósito principal es mejorar las comunicaciones entre la superficie terrestre y la lunar en las misiones tripuladas del futuro.
Y si la mejora de la comunicación es importante, todavía más lo es el estudio científico de la Luna. De hecho, uno de los grandes intereses de la exploración lunar es confirmar la posible existencia de túneles de lava bajo la superficie. Estas cavidades podrían tener un gran valor para la exploración del satélite, ya que ofrecerían protección natural frente a la radiación, los micrometeoritos y las temperaturas extremas, lo que las convierte en candidatas de interés para futuros asentamientos humanos.
Para ello trabaja la compañía ilicitana Emxys, que forma parte del proyecto europeo MoonGRASS para estudiar el subsuelo del satélite mediante medidas de gravedad de alta precisión. En concreto, la firma valencia ha creado un sensor muy compacto, capaz de medir variaciones muy pequeñas en la gravedad. El instrumento tiene una masa inferior a 400 gramos, muy por debajo de los gravímetros utilizados en las misiones Apolo, que pesaban varios kilogramos. Precisamente, esta miniaturización abre la puerta a nuevas formas de exploración geofísica en la Luna, con instrumentos mucho más pequeños, ligeros y adaptables a futuras misiones robóticas.
De antenas a lanzadores
La heterogeneidad del sector hace pensar en un crecimiento acompasado. Pero, ¿cuál es el rumbo que debe seguir la industria espacial valenciana?
Vicente Boria considera que, más allá de las atractivas misiones lunares o incluso interplanetarias, las empresas valencianas puede desempeñar un papel importante en la industria de los pequeños satélites que orbitan a una distancia menor de la Tierra. «Soy optimista porque están confluyendo empresas de diferentes ámbitos que pueden actuar como pequeñas constelaciones. El coste de estos proyectos es mucho menor. Podría ser realista e incluso asumible», indica el experto, quien también considera que las empresas valencianas que se aglutinan en Espai Aero deben trabajar de manera conjunta y enfocarse en los que están llamados a ser los negocios del futuro, como son las comunicaciones y la navegación por satélite o la observación remota de la Tierra.
Su opinión la refuerza Pepe Nieto, que asegura que el sector está compuesto por «empresas que hace diez o quince años fueron pioneras» y por una nueva hornada de startups que se nutren del talento que surge de las universidades, muy implicadas en el crecimiento de la industria. «Antes, la gente en ingeniería probaba irse a Madrid o al extranjero. Ahora saben que aquí hay un ecosistema», asegura.
Y es que la Comunitat poco a poco va dando pasos hacia el espacio. El impulso de startups como PLD o Arkadia hasta convertirse en referentes del sector y la llegada de firmas internacionales como la finlandesa Iceye a Valencia sitúa a la región en una posición ascendente. Bien sea en la Luna o bien sea en la órbita terrestre baja, todo apunta a que la Comunitat estará presente en el espacio exterior más pronto que tarde.
Las empresas valencianas que sueñan con llegar a la Luna | Las Provincias